jueves, 8 de septiembre de 2011

PELEANDO POR MI PROMESA

Guerra Espiritual
PELEANDO POR MI PROMESA
No conozco ningún equipo en el cual un solo jugador realice todas las tareas, aun siendo el mejor de los jugadores necesita de todo un equipo, compañeros de juego, asistentes, técnicos, etc.


Entonces le respondió Jesús: Bienaventurado eres,  Simón,  hijo de Jonás,  porque no te lo reveló carne ni sangre,  sino mi Padre que está en los cielos. Y yo también te digo,  que tú eres Pedro,  y sobre esta roca edificaré mi iglesia;  y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella. (Mat 16:17-18) 
El Señor Jesús en estos versos profetizó que iba a levantar a Pedro, otorgándole autoridad para atar y desatar, un hombre extraordinario, lleno del poder de Dios, al cual las señales le acompañaron, pero también sobre de esta palabra declara que sería contra la iglesia en general que el infierno no iba a prevalecer, no solo contra Pedro o contra cualquier otro hombre ungido, sino contra un grupo en específico llamado iglesia.
Nosotros tenemos la promesa que el infierno no prevalecerá contra solamente una persona, más bien no prevalecerá contra todo el grupo llamado iglesia, bienaventurados los que pertenecemos al cuerpo de Cristo, la iglesia del Señor. Por lo tanto si estamos aislados, si caminamos solos, el infierno entonces si puede prevalecer.
Necesitamos trabajar en equipo, pertenecer a un grupo, formar parte de un discipulado, en la iglesia Rey de Reyes nuestra visión consiste en establecer grupos de crecimiento para formar de cada persona un cristiano desarrollado integralmente, que en unidad familiar impacte a Guatemala. No conozco ningún equipo en el cual un solo jugador realice todas las tareas, aun siendo el mejor de los jugadores necesita de todo un equipo, compañeros de juego, asistentes, técnicos, etc.
El infierno no puede prevalecer en contra nuestra si formamos parte de la iglesia de Cristo, el mejor equipo de trabajo, pero sabe el diablo que si estamos solos somos vulnerables a su ataque. Por ejemplo, el rey Saúl, era ungido de Dios, rey poderoso levantado de Dios, pero frente a Goliat tenía temor, aun con autoridad y unción tuvo miedo del gigante, el problema era que Goliat era el que estaba poniendo las reglas, él dispuso la forma de pelear.
Nadie se percató que el robó la autoridad de poner las reglas, el gigante Goliat, decía: Y se paró y dio voces a los escuadrones de Israel,  diciéndoles: ¿Para qué os habéis puesto en orden de batalla?  ¿No soy yo el filisteo,  y vosotros los siervos de Saúl?  Escoged de entre vosotros un hombre que venga contra mí. (1Sa 17:8), durante 40 días repetía lo mismo, la pregunta es, si tanta fuerza tenía, porque se tardó tanto en hacerlo, el diablo es un mentiroso, él te estará diciendo durante mucho tiempo las cosas, pero no las hace, el lo único que hace es confundir nuestra mente, engañándonos y con esto lo único que provocaba es que todo el pueblo se llene de temor, no te dejes engañar por las palabras del enemigo, que no confunda tus pensamientos, que no te haga pensar en la derrota, recordemos que es más fuerte el que está dentro nosotros. 
Goliat el gigante quería pelear contra un solo hombre, al que lo enfrentaría lo quería aislado del resto del grupo, él tenía la intensión de enfrentarse a un aislado del grupo, a un hombre solitario, él sabe muy bien que si nos enfrentamos como equipo, no puede prevalecer nada contra nosotros.
Aparece en escena David, el muchacho hermoso que había sido enviado a dar alimentos a sus hermanos, David no era el que tenía que pelear, él simplemente estaba cumpliendo una orden, realmente uno no sabe si al momento de obedecer podemos terminar como grandes vencedores, quien debía de enfrentar al gigante era el rey Saúl, más sin embargo fue una gran oportunidad que se presentó a la vida de David.
No debemos de poner atención a lo que el diablo está diciendo, es un experto en la mentira, engañador, lo único que estaba provocando era sembrar el temor en todo el ejercito, tenía a todo el pueblo metido en una cultura de terror, él era el que estaba pidiendo a un solo hombre, David por el contrario venía obedeciendo la orden de su papá, si nosotros permanecemos obedeciendo las ordenes de nuestras autoridades, por insignificantes que parezcan, estas nos pueden llevar a obtener una oportunidad de levantamiento.
Es mejor no ponerle atención a las mentiras del diablo y mantener la vista en las promesas de Dios, David ya había escuchado cual era la promesa del rey y la recompensa que iba obtener aquel que venciera al gigante, Y cada uno de los de Israel decía: ¿No habéis visto aquel hombre que ha salido?  El se adelanta para provocar a Israel.  Al que le venciere,  el rey le enriquecerá con grandes riquezas,  y le dará su hija,  y eximirá de tributos a la casa de su padre en Israel. (1Sa 17:25)
Tomemos las promesas que nuestro Padre ha declarado para nosotros, pongamos nuestra mirada en Él y creamos en cada una de las promesas que tiene para nosotros, debemos de aprovechar cada una de las oportunidades que se nos presenten, cada oportunidad es un medio para alcanzar las promesas de nuestro Padre.
Entonces David dice: ¿quién es este filisteo incircunciso,  para que provoque a los escuadrones del Dios viviente? David le puso más atención a las promesas del rey que a lo que el gigante venía diciendo durante cuarenta días, que nunca se le olviden las promesas que Dios tiene para su vida, le recomiendo que tenga diariamente su lectura Bíblica y descubra las promesas que Dios ha dejado para sus hijos.
David toma la piedra y le declara que él había ido a la pelea en nombre de Jehová de los ejércitos, no en nombre propio, David peleó teniendo en mente las promesas del rey, vallamos nosotros a la batalla también no en nombre propio, batallemos en el nombre que está sobre de todo nombre, el nombre sobre el cual toda rodilla se doblará, Jehová de los ejércitos, teniendo en mente cada una de las promesas que Él nos ha dado

APOSTOL ALEX GONZALEZ 

EL PROPÓSITO DE LA ORACIÓN

El propósito de la oración


Uno de los grandes problemas que he visto en el cuerpo de Cristo, es la falta de oración del pueblo de Dios. Las reuniones más pequeñas en las iglesias son las de oración. Una de las preguntas que nos hacemos al respecto es: ¿por qué las personas no oran? Creo que esto sucede por dos razones principales:
1. Las personas no conocen el propósito de la oración.
¿Qué es el propósito? El propósito es la intención original por lo cual fue creado algo.
La primera razón por la que muchos creyentes no oran es que no saben el propósito por el cual Dios creó la oración. Cuando no se conoce el propósito de algo, se mal usa o no se tiene visión ni dirección.
2. Las personas no oran porque no tienen resultados positivos.
Al no conocer el propósito, automáticamente se pierde el sentido de la oración, y por tal razón, no tenemos buenos resultados, porque oramos mal.
Pero surgen más preguntas: ¿por qué debemos orar? Si Dios es poderoso y hace lo que Él quiere, ¿cuál es el propósito de la oración? ¿Por qué orar si Dios es soberano y hace lo que Él quiere? ¿Por qué orar si Dios no puede ser afectado por lo que hagamos? ¿Por qué orar si Dios lo sabe todo? ¿Por qué orar si Dios lo controla y lo predetermina todo? ¿Por qué orar si el enemigo ya fue vencido? ¿Por qué orar por los perdidos si es la voluntad de Dios que todos seamos salvos?
Dios es un Dios de propósitos. Todo lo que Él creó en la Tierra, incluyendo al hombre, fue creado para cumplir su propósito. Dios creó al hombre con tres propósitos principales:
1. El hombre fue creado para reflejar la naturaleza de Dios y tener comunión con Él.
26Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra.” Génesis 1.26
Esto significa que fuimos creados para tener su naturaleza y su carácter moral. La manera de desarrollar esta imagen y este carácter de Dios, es por medio de nuestra íntima comunión con Él. Ningún ser humano puede estar satisfecho hasta que no logre tener una comunión íntima con Dios. Esto fue el propósito por el cual Dios nos creó, para que reflejemos su carácter, su amor, su bondad, su misericordia, su santidad, su paz, su autoridad y su poder.
2. Dios creó a la humanidad para llevar a cabo sus planes, sus propósitos y su voluntad en la Tierra.
Cuando Dios creó al hombre a su imagen, le dio también un libre albedrío, es decir, una voluntad con la habilidad de escoger y tomar decisiones y, por consiguiente, de tomar acción y cumplir con la voluntad de Dios en la Tierra.Dios creó al hombre con la libertad para funcionar en la Tierra y le dio derecho legal y autoridad para operar en ella. Dios estableció su voluntad aquí en la Tierra con la cooperación de la voluntad del hombre. Este propósito nunca cambió ni siquiera con la caída del hombre.
3. Dios hizo al hombre para señorear la Tierra.
Cuando en Génesis 1.26, Dios dice: “Y señoree”, le está dando la autoridad al hombre para que viva en la Tierra y la gobierne. También, le está dando el derecho legal para dque tome dominio y autorida

EL COMUN ACUERDO EN EL HOGAR


El Común Acuerdo En El Hogar


Todos sabemos que el enemigo ha venido a matar, robar y destruir; y su propósito es dividirnos para que perdamos la comunicación en nuestra casa. El primer matrimonio que consiguió dividir sutilmente fue el de Adán y Eva; la orden de restricción al árbol se la dio Dios a Adán, pero el enemigo vino y empezó a trabajar la mente de Eva para hacerla caer, seguramente esto no hubiera pasado si hubieran estado de común acuerdo, pero ellos no se comunicaron y las consecuencias fueron duras para ellos, las cuales alcanzamos nosotros en este tiempo. Unas de las consecuencias que podemos mencionar es que fueron sacados del huerto, perdieron la cobertura, a Adán le correspondería ganar el pan con el sudor de la frente, a Eva tener sus hijos con dolor, y más adelante vemos que cuando Caín y Abel fueron mayores se convirtieron en personas antagónicas, y todo como consecuencia de no ponerse de común acuerdo.

Estamos en el "Año de la Conquista", un año de pelea y darlo todo, pero para conquistar como familia tenemos que estar de común a cuerdo y nunca dividirnos. Como pareja, tenemos que platicar y ponernos de acuerdo, así como Josué para conquistar Jericó se tuvo que poner de acuerdo con el pueblo, porque fueron seis días de marchar y creerle a Dios para conquistar; si hubieran estado divididos no hubieran alcanzado la victoria, de la misma forma, si estamos divididos imposible que alcancemos la promesas que El Señor Jesucristo nos ha dado.
En los siguientes versículos de La Palabra, El Señor nos pide que no nos dividamos y que nos pongamos de común acuerdo:
Hermanos, les pido en el nombre de nuestro Señor Jesucristo que se pongan de acuerdo unos con otros para que no haya divisiones entre ustedes. Les pido que estén siempre unidos por las mismas ideas y los mismos propósitos. (1Corintios 1:10 PDT)
Él sabía lo que ellos estaban pensando y les dijo: "Todo reino dividido contra sí mismo será destruido, y toda familia dividida contra sí misma se acabará. (Lucas 11:17 PDT)
Si dos andan juntos, ¿no es porque se han puesto de acuerdo? (Amós 3:3 PDT)
Es imposible que nuestro matrimonio pueda alcanzar fruto si existen rencillas y peleas, tenemos que tomar los problemas de raíz y buscar ayuda para encontrar la salida, porque no puede haber paz ni conquistas, si no es de común acuerdo. Es necesario que nos esforcemos y discernir por dónde el enemigo tiene bloqueada la bendición que El Señor ya decretó para nosotros.
Entonces Jesús les dijo: Todos vosotros os escandalizaréis de mí esta noche; porque escrito está: Heriré al pastor, y las ovejas del rebaño serán dispersadas. (Mateo 26:31 RV60)
El Señor nos muestra que el enemigo puede herirnos para que no podamos pelear por las ovejas que Él ha puesto para que bendigamos. Algunas de las formas que el enemigo tiene para herir es: quitando la autoridad, infundiendo el miedo, menosprecio, cometiendo adulterio, fornicación; de estas maneras, el enemigo puede herir al pastor y su rebaño será dispersado. Es normal que anhelemos que nuestra pareja nos manifieste afecto aunque esto nunca llegue; pero debemos comprender que en algunas personas, la ministración para ellos en su niñez fue de rechazo y desprecio, lo cual no les permite que se expresen afectivamente.
Tenemos que ser valientes para no permitir que el enemigo nos robe la bendición, si en nuestra casa fuimos rechazados o despreciados cuando fuimos niños, y como consecuencia hemos perdido la autoridad; debemos clamar para que cualquier trauma de en la niñez, sea anulado, y como consecuencia Dios nos devolverá la autoridad en casa y podremos actuar con afecto a nuestra familia. Es necesario que comprendamos que la venida del Señor está próxima pronta y nos pedirá cuentas de la viña que nos dio para cuidar. Tenemos que entender que nuestra cabeza es Cristo y nosotros somos cabeza de nuestra esposa e hijos, y luz para evidenciar los pecados ocultos para poner en orden nuestra casa.
Este es un año de conquista, y será muy triste que venga el próximo año y aun no hayamos ganado batallas para El Señor. No tenemos porqué menospreciarnos y pensar que para otros hay bendición y para nosotros no la hay; el avivamiento que viene es algo muy grande y las bendiciones que vienen para nosotros son muchas, pero antes tenemos que dar fruto, romper toda división en nuestra casa y ponerla en orden. Como ministros, lo que predicamos antes lo tenemos que haber vivido.
Pero tenemos este tesoro en vasijas de barro para que se vea que tan sublime poder viene de Dios y no de nosotros. (2Corintios 4:7 NVI)
El poder que obra en nuestra vida no viene de nosotros sino de Dios, por eso ante los problemas y preocupaciones no nos demos por vencidos porque Él no nos abandona, y aunque nos derriben no nos destruirán. Fuimos escogimos por Dios desde antes de la fundación del mundo y no lograremos vencer las batallas con nuestras fuerzas, sino con el poder que viene de Él; no miremos nuestra condición, veamos a nuestro Padre porque con Él todo se puede, y esos gigantes que nos afrentan, al estar frente a nuestro Padre se verán diminutos e insignificantes; porque si Dios dijo, Dios hará.
Los hijos de Job tomaban turno para hacer banquetes en la casa de cada uno de ellos, a los cuales invitaban a sus tres hermanas para comer y beber con ellos. Al terminar cada ronda de banquetes, Job les mandaba instrucciones a sus hijos para que se purificaran, y levantándose de madrugada ofrecía un sacrificio que debe quemarse completamente por cada uno de sus hijos, pues Job pensaba que tal vez sus hijos pudieran haber pecado y maldecidos a Dios con su pensamiento. (Job 1:4-5 PDT)
Como lo muestra el versículo anterior, los hijos de Job estaban en pecado y no agradaban a Dios, y Job no tuvo la valentía de ponerlos en su lugar. Lamentablemente no se puso de acuerdo con la esposa para frenarlos en su vivir desordenado; de esta misma forma, muchas veces vemos que nuestros hijos andan en pecado y no tenemos la valentía de enfrentarlos, desagradando igualmente a Dios y evitando que la bendición caiga sobre nuestro campamento. No tengamos temor de enfrentar a nuestros hijos, y aunque sean grandes, si están bajo nuestro techo enfrentémoslos porque Dios nos respaldará.
El que no corrige al hijo, lo odia; el que lo ama, lo disciplina a tiempo. (Proverbios 13:24 PDT)
Corrige a tu hijo mientras haya esperanza; sino tú serás responsable de su muerte. (Proverbios 19:18 BLA)
La necedad está ligada al corazón del niño; la vara de la disciplina la alejará de él. (Proverbios 22:15 LBLA)
La Palabra nos respalda para corregir a nuestros hijos y El Señor nos ha dado autoridad en nuestra casa para que no nos pase lo que a Job, pero antes es necesario que comprendamos que Dios nos ha dado una viña que cuidar para que les enseñemos el camino correcto. Como padres, y mediante la autoridad que nos fue dada por El Señor, lo que decimos en nuestra casa se tiene que hacer, pero para lograrlo tenemos que andar muy bien con Él para evitar que nuestros hijos nos señalen.
La Palabra dice: "...padre, no los provoquéis a ira, no los irritéis...", esto no significa que no los corrijamos, pero si anhelamos que nuestros hijos nos honren, entonces primero debemos ser ejemplo caminando en santidad para que esa unción caiga sobre ellos.
Otra causa de división sucede en la alcoba; un claro ejemplo de esto lo da la Palabra en el hogar de Potifar, cuando la esposa al sentirse insatisfecha y desatendida en la alcoba cometió adulterio. Potifar y su mujer no caminaban de común acuerdo en su intimidad y este fue el motivo que encontró el enemigo para atacar el hogar; así como esta, existen muchas situaciones donde el enemigo aprovecha para desanimarnos para que no disfrutemos la vida con la mujer de nuestra juventud.
Haced todas las cosas sin murmuraciones ni discusiones, para que seáis irreprensibles y sencillos, hijos de Dios sin tacha en medio de una generación torcida y perversa, en medio de la cual resplandecéis como luminares en el mundo... (Filipenses 2:14-15 LBLA)
Otra forma de herir nuestro hogar es con la murmuración. Cuidémonos de permitir o fomentar la murmuración, sobre todo dentro de la casa; esto puede suceder cuando murmuramos de nuestro cónyuge, suegros, familia y personas que nos rodean, mientras nuestros hijos nos escuchan. No permitamos que la murmuración entre a nuestra casa porque nos dividirá, juntémonos y resolvamos los problemas de cara, de esta forma estaremos avergonzando al enemigo.
Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca, sino la que sea buena para edificación, para que dé gracia a los oyentes. (Efesios 4:29 SSE)
Somos fuente de bendición, y cada vez que le hablemos a nuestros hijos que de nuestra boca sólo salga bendición, de otra manera, será imposible que podamos conquistar. Con El Señor Jesucristo en nosotros, todo se puede.
Si alguno no quiere atender la ley de Dios, tampoco Dios soportará sus oraciones. (Proverbios 28:9 DHH)
Para diezmar y ofrendar también tenemos que estar de común acuerdo, lo cual se trata de una orden de parte de Dios. Es una bendición que El Señor nos permita diezmar y ofrendar; sin embargo, no debemos estar esperando recibir algo a cambio, porque si damos es porque amamos al Señor quien todo se merece. Busquemos primero el reino de Dios y Su justicia y todo lo demás vendrá por añadidura.
Nuestra bendición principia hoy, recordemos que sólo debemos obedecer a la voz de Dios, buscar Su rostro en todo momento y concederá los anhelos de nuestro corazón, empezando por los espirituales hasta llegar a los materiales.

FALSOS PROFETAS


A veces vemos en la Biblia personajes con una conducta que no permite que sean fácil de identificar falsos profetas; no obstante está escrito que vendrían falsos profetas para engañar a muchos, también dice que vendrían falsos cristos, lo cual no se refiere a Jesús, sino falsos ungidos; también dice que vendrían falsos apóstoles, de igual manera falsos maestros y falsos evangelistas y pastores. Entonces no importa qué tan connotado sea alguien, nosotros debemos ponerlo ante la palabra de Dios para ver si llena los requisitos del ministerio según la Biblia.
Pero se levantaron falsos profetas entre el pueblo, así como habrá también falsos maestros entre vosotros, los cuales encubiertamente introducirán herejías destructoras, negando incluso al Señor que los compró, trayendo sobre sí una destrucción repentina. (2 Pedro 2:1 LBLA)
De lo que está refiriéndose la cita anterior es que los profetas falsos no eran personas extrañas al pueblo, y si le aplicamos la formula que dice en el Nuevo Testamento que lo escrito en el Antiguo Testamento es una sombra de lo que nos sucederá, podemos decir que los falsos profetas saldrán dentro del pueblo actual, de Dios. De tal manera que esos falsos profetas, han desviado el corazón de algunos apóstoles, incluso han logrado que dejen su ministerio para ir detrás de lo que los profetas le han trasladado. Es por eso que los que podamos tener el don de profecía debemos tener cuidado en estar seguros de lo que hablaremos; seguros que es palabra de Dios y no de nuestra alma.
Así dice Jehová de los Ejércitos, el Dios de Israel, acerca de Acab hijo de Colaya, y de Sedequías hijo de Maasías, que os profetizan mentira en mi nombre: He aquí que los entregaré en mano de Nabucodonosor rey de Babilonia, el cual los matará delante de vuestros ojos: (Jeremías 29:21 VMP)
Muchos de estos profetas, se levantaron para profetizar lo que el pueblo quería escuchar, excepto Elías, pero este profeta andaba solitariamente por el problema que se suscito con Jezabel. Pero entonces Jeremías estaba profetizando que venía una destrucción sobre Israel, aunque ya se habían llevado algunos vasos a Babilonia, el rey regresaría para llevarse los vasos que quisiera, pero al llevarse al pueblo de Israel, el rey de Babilonia levantaría profetas para que dijeran lo que é quería y todos se acomodaron a eso, a tal grado que Jeremías había quedado como falso profeta, no obstante siendo el único en ese tiempo que hablaba de parte de Dios.
El movimiento de falsos profetas no se quedó en el pasado, porque en la actualidad han surgido falsos profetas, comprometiendo a muchos, especialmente en carreras políticas y con la proximidad que tienen esas actividades en Guatemala; cabe mencionarlo en este momento. Pero el profeta verdadero de Dios, puede venir con una profecía que quizá no nos agrade, pero es mejor que nos digan la verdad aunque no nos agrade, a que nos estén diciendo solamente lo que nos guste oír y que todo sea una falsedad.
Los profetas falsos habían hablado lo que el pueblo quería escuchar y Nabucodonosor llegó porque el pueblo andaba en pecado y Dios lo permitió porque le habían dado la espada. Jeremías estaba hablándoles lo que Dios le decía, sin embargo Jeremías padecía porque no le creían, incluso confrontaba a los profetas falsos como lo vemos en el siguiente versículo:
Y el profeta Jeremías dijo al profeta Hananías: Escucha ahora, Hananías, el SEÑOR no te ha enviado, y tú has hecho que este pueblo confíe en una mentira. (Jeremías 28:15 LBLA)
Jeremías era conocido como el profeta llorón y en algún momento lloró por el cumplimiento de sus profecías.
Por tanto, así dice el SEÑOR: "He aquí, te voy a quitar de sobre la faz de la tierra. Este año morirás, porque has aconsejado la rebelión contra el SEÑOR." (Jeremías 28:16 LBLA)
El profeta falso aconseja rebelión pero el profeta verdadero, aconseja o devela la verdad que alguien quiera estar ocultando; para que esté confrontado delante de Dios; pero no puede estarle dando órdenes a nadie para que haga o no lo que otro debe hacer. Lo lamentable es que muchos cristianos andan detrás de profetas falsos para que les profeticen lo que ellos quieres escuchar y eso lo que ocasiona es que los profetas falsos se sientan con más lugar de seguir haciendo ese tipo de trabajos.
Entonces no se trata de que los profetas se promuevan solos, sino que, deben ser enviados y en este tiempo los que deben hacerlo son los apóstoles verdaderos. Los profetas son de muchas bendición, pero de mucho peligro si no se sujetan a sus autoridades que en este caso, nuevamente deben ser apóstoles de parte de Dios.
Envía un mensaje a todos los desterrados, diciendo: "Así dice el SEÑOR acerca de Semaías el nehelamita: 'Por cuanto Semaías os ha profetizado sin que yo lo haya enviado, y os ha hecho confiar en una mentira... (Jeremías 29:31 LBLA)
Semaías significa: el que es oído por el Señor y el nehelamita significa: el que viene de un sueño; es por eso que debemos tener mucho cuidado con los sueños o los que dicen que pueden interpretar los sueños; porque pueden desviar al que esté esperando respuesta de lo que ha soñado y lo primero que le digan, eso tomará para sí y si la interpretación es dada por uno que es profeta falso, le pueden acarrear problemas muy serios.
Las profecías nos tienen que confirmar en nuestro interior sobre algo que esperamos, pero sin que eso se convierta en una especie de adivinanza, porque pueden desviar a cualquiera que no esté firme en la palabra de Dios. Debemos recordar que el lenguaje de Dios es por medio de los sueños pero también surgen sueños que provienen del diablo, otros del alma y otros del cuerpo. Cuando alguien está soñando que tienen necesidades fisiológicas, pueden ser sueños causados por el cuerpo. Debemos tener cuidado con los sueños cuando no son de Dios y cuando sí lo sean, debemos obedecerle principalmente cuando Dios nos lo ha interpretado por medio de Sus vasos.
Y Sedequías, hijo de Quenaana, se había hecho unos cuernos de hierro y decía: Así dice el SEÑOR: "Con éstos acornearás a los arameos hasta acabarlos." Y todos los profetas profetizaban así, diciendo: Sube a Ramot de Galaad y tendrás éxito, pues el SEÑOR la entregará en manos del rey. Y el mensajero que fue a llamar a Micaías le habló, diciendo: He aquí, las palabras de los profetas son unánimes en favor del rey. Te ruego que tu palabra sea como la palabra de uno de ellos, y que hables favorablemente. Pero Micaías dijo: Vive el SEÑOR que lo que el SEÑOR me diga, eso hablaré. Y cuando llegó al rey, el rey le dijo: Micaías, ¿iremos a Ramot de Galaad a pelear, o debemos desistir? Y él le respondió: Sube, y tendrás éxito, y el SEÑOR la entregará en manos del rey. Entonces el rey le dijo: ¿Cuántas veces he de tomarte juramento de que no me digas más que la verdad en el nombre del SEÑOR? Y él respondió: Vi a todo Israel esparcido por los montes, como ovejas sin pastor; y el SEÑOR dijo: "Estos no tienen señor, que cada uno vuelva a su casa en paz." Y el rey de Israel dijo a Josafat: ¿No te dije que no profetizaría lo bueno acerca de mí, sino lo malo? Respondió Micaías: Por tanto, escucha la palabra del SEÑOR. Yo vi al SEÑOR sentado en su trono, y todo el ejército de los cielos estaba junto a El, a su derecha y a su izquierda. Y el SEÑOR dijo: "¿Quién inducirá a Acab para que suba y caiga en Ramot de Galaad?" Y uno decía de una manera, y otro de otra. Entonces un espíritu se adelantó, y se puso delante del SEÑOR, y dijo: "Yo le induciré." Y el SEÑOR le dijo: "¿Cómo?" Y él respondió: "Saldré y seré espíritu de mentira en boca de todos sus profetas." Entonces El dijo: "Le inducirás y también prevalecerás. Ve y hazlo así." Y ahora, he aquí que el SEÑOR ha puesto un espíritu de mentira en boca de todos estos tus profetas; pues el SEÑOR ha decretado el mal contra ti. (1 Reyes 22:11-23 LBLA)
Cuando vemos el contexto, podemos ver que había un profeta de Dios: Micaías y le pidieron que dijera su profecía y lo hizo de acuerdo a lo que Dios tenía que decirles; pero el rey no se lo aprobó. Pero entonces Sedequías estaba seguro que su profecía venia de un espíritu, lo que no sabía es que era mentira; es por eso que cuando venga una palabra de parte de un profeta, debemos discernirlo adecuadamente porque podría no ser una profecía de parte de Dios, sino movida por espíritus.
El anciano y venerable es la cabeza, y el profeta que enseña la mentira, es la cola. (Isaías 9:15 LBLA)
Lo que debemos resaltar en este momento es que ese profeta se había salido de lugar profetizando con mentira. Debemos saber que el Pastor y Apóstol son los que tienen las cinco unciones ministeriales, no así el Profeta, el Evangelista y el Maestro, ellos tienen que concretarse a realizar su llamamiento delante de Dios.
Y el otro le respondió: Yo también soy profeta como tú, y un ángel me habló por palabra del SEÑOR, diciendo: "Tráelo contigo a tu casa, para que coma pan y beba agua." Pero le estaba mintiendo. (1 Reyes 13:18 LBLA)
Cuando recibimos una orden de parte de Dios, El es quien puede cambiar la orden por el Espíritu Santo que mora en nosotros.
Entonces me di cuenta de que ciertamente Dios no lo había enviado, sino que había dicho su profecía contra mí porque Tobías y Sanbalat le habían pagado. (Nehemías 6:12 LBLA)
Algunos se atreven a contratar profetas para desviar al pueblo de la verdad y que sea el factor económico el que los dirija.
Si un hombre, andando tras el viento y la falsedad, hablara mentiras, diciendo: "Os hablaré del vino y del licor", ése sería el profeta para este pueblo. (Miqueas 2:11 LBLA)
Aquí está hablando de que la función profética es para correr la cortina y enseñar lo que Dios desea y no lo que el alma del hombre está buscando.
Veamos a continuación algunos versículos que nos dejan ver la actitud de profetas falsos y que debemos tener presente para no ser sorprendidos y desviados de la verdad.
Después de haber recorrido toda la isla hasta Pafos, encontraron a cierto mago, un falso profeta judío llamado Barjesús, que estaba con el procónsul Sergio Paulo, hombre inteligente. Este hizo venir a Bernabé y a Saulo, y deseaba oír la palabra de Dios. (Hechos 13:6-7 LBLA)
Así dice el SEÑOR acerca de los profetas que hacen errar a mi pueblo, los cuales cuando tienen algo que morder, proclaman: Paz. Pero contra aquel que no les pone nada en la boca, declaran guerra santa. (Miqueas 3:5 LBLA)
Además, entre los profetas de Samaria he visto algo ofensivo: profetizaban en nombre de Baal y extraviaban a mi pueblo Israel. También entre los profetas de Jerusalén he visto algo horrible: cometían adulterio y andaban en mentiras; fortalecían las manos de los malhechores, sin convertirse ninguno de su maldad. Se me han vuelto todos ellos como Sodoma, y sus habitantes como Gomorra. (Jeremías 23:13-14 LBLA)
La cita anterior es para que estemos todo el tiempo en presencia de Dios, que nos tomemos de Su mano sin soltarnos nunca, porque lo que refiere la cita, es sombra de la Iglesia actual.
En medio de ella hay una conjuración de falsos profetas. Como león rugiente que arrebata la presa, así han devorado las almas, han recibido ricas pagas, y han aumentado en ellas las viudas. (Jeremías 23:13-14 LBLA)
Ciertamente en los congresos proféticos, de alabanza, de escatología, de doctrina, etc., deben sufragarse los gastos que esto conlleve; pero eso no significa que le pongan precio al derecho de admisión por escuchar profecías de algún profeta específico o por escuchar a un salmista o ministro en general.
También sucederá aquel día que los profetas se avergonzarán cada uno de su visión cuando profetice, y no se vestirán el manto de pelo para engañar... (Zacarías 13:4 LBLA)
¡Ay de vosotros, cuando todos los hombres hablen bien de vosotros!, porque de la misma manera trataban sus padres a los falsos profetas. (Lucas 6:26 LBLA)
Entre los que mataron los hijos de Israel, también dieron muerte a espada al adivino Balaam, hijo de Beor. (Josué 13:22 LBLA)

Domingo 09 de Enero de 2011 21:20Apóstol Sergio G. Enríquez O

LAS AMARGURAS


Vemos que según La Biblia existen 14 clases de amargura, y aunque no lo percibamos, es posible que alguna de éstas pudiera estarnos dañando. Uno de los caldos de cultivo de la amargura es la injusticia, y en el seno de la familia es muy común que se susciten. En el primer hogar vemos que Adán, la cabeza patriarcal de la humanidad, tuvo problemas en su casa porque su mujer se comunicaba con el diablo. En la actualidad existen varones que aun siendo cristianos tienen éste problema porque su mujer habla y le da lugar al diablo; en el caso de Adán la consecuencia de esto fue que perdieron el paraíso, y fuera del paraíso los problemas continuaron porque uno de los hijos que tuvo con Eva, mató al otro. De allí viene familia enteras que se vuelven enemigos entre sí, aún siendo de la misma sangre, como las generaciones de Abraham, donde su mujer no pudo concebir y la entrega a Faraón y él la toma por mujer, y esto sucedió en el hogar del "Padre de la Fe"; no se trataba de cualquier personaje.

Sin duda alguna, somos susceptibles a los problemas y en los hogares muy frecuentemente surgen por injusticias y esas injusticias pueden causar amargura. En el caso de José, La Biblia nos muestra que toda la familia estaba amargada; por un lado, se manifiesta en los hermanos porque el padre le hizo vestiduras de colores a José; luego en José porque fue vendido por sus hermanos; después en el padre al dar por muerto a su hijo, en resumen, todos estaban amargados en la casa.
Cuando estuvimos en nuestra primera casa, podrían haber existido aspectos que nos causaran amargura y al paso del tiempo ésta permanezca arraigada en nuestro corazón; por ejemplo: si éramos los preferidos de nuestros padres; nos llevaban mal el resto de nuestros hermanos; pero si por el contrario, no éramos los consentidos, nos amargábamos con nuestro padres por el desprecio; pero antes de permitir que la amargura prevalezca en nuestro corazón, debemos reconocer nuestra condición y extirpar en el Nombre del Señor todo vestigio de amargura que pudiera permanecer en nosotros, porque representa un obstáculo para recibir la Gracia de Dios, que es la única vía para partir de este mundo junto a Él.
No me permite cobrar aliento, sino que me llena de amarguras. (Job 9:18 LBLA)
La palabra "amarguras" mencionada en el anterior versículo, significa calamidad, y si vemos, se menciona en plural, lo cual nos indica que existen diferentes clases de amarguras, como se mencionó en un inicio.
No hay conmigo sino escarnecedores, en cuya amargura se detienen mis ojos. (Job 17:2 RV60)
Tenemos que analizar lo siguiente: ¿quiénes causan la amargura?, ¿qué clase de amargura es? y ¿qué consecuencias tiene la amargura? En el siguiente versículo, nos muestra que la amargura hizo que el salmista se considerara como una bestia.
Cuando mi corazón se llenó de amargura, y en mi interior sentía punzadas, entonces era yo torpe y sin entendimiento; era como una bestia delante de ti. (Salmos 73:21-22 LBLA)
Dentro de las casa pueden existir injusticias que nos resultan amargando, por ejemplo: la infidelidad cometida por alguno de los cónyuges, sin duda alguna causa amargura a la parte afectada; otra situación que se da frecuentemente es el gasto desmedido de los recursos del hogar, que generalmente causa amargura en el hogar. Tenemos que ver que los agentes de la amargura pueden ser los escarnecedores; y el escarnecedor como hemos visto es el grado superlativo del burlador; un ejemplo de esto lo podemos ver cuando los propios padres les ponen sobrenombres ofensivos a sus hijos, que los puede llevar hasta la amargura, jugando de esta manera el papel de escarnecedor.
La acepción principal de amargura es desobedecer, y esto se da cuando existe una amargura extrema y no logramos determinar su origen, causando que las pequeñas zorras echen a perder las grandes viñas; por eso cuando algo nos molesta en el hogar tenemos que dialogar con nuestra pareja para resolver los problemas, por ello es tan importante dedicar tiempo al dialogo con nuestro cónyuge y mantener una constante comunicación con nuestros hijos, incluso adaptarnos a sus nuevas formas de comunicación para acercarnos más a ellos. Otro nivel de amargura es cuando se da una orden divina y el hijo se rehúsa a obedecer, y eso es principio de amargura que hay que extirparla para que sane y se convierta en cicatriz. Vemos que cuando El Señor Jesucristo estaba en la cruz y probó lo amargo del vinagre que le dieron a beber, lo escupió, es decir no se tragó la amargura; para que cuando nos den a probar amargura también la echemos fuera.
La palabra amargura se puede traducir como revelarse. La amargura empezó con una desobediencia a las autoridades humanas, luego se convierte en el desafío a la orden divina y continua con una rebelión; por ejemplo: las personas que se rebelan contra una Iglesia están amargadas. Si no detectamos a tiempo la amargura podríamos llegar a revelarnos, que podría darse en el ámbito de la casa causando serios conflictos, y lo alarmante es que la rebelión se encuentra en la misma escala de los pecados de adivinación e idolatría; entonces, una persona que se revela está cometiendo un pecado abominable, que luego se convierte en iniquidad, y todo esto empezó con un descontento, por ello es necesario que desechemos la amargura de raíz.
Luego vemos que también contender es una manifestación de amargura; encontramos en La Biblia el ejemplo de los que se rebelaron contra de Moisés, contendieron contra él y luego se le enfrentaron; como consecuencia de ese enfrentamiento, a esta personas se les abrió la tierra, y todo esto empezó en la amargura.
La Biblia en la versión Septuaginta traduce mara como "parepricaino" que quiere decir: amargar, enojar, provocar, ser rebelde y "ateteo" que significa: rechazar y desconocer. Es decir, las palabras que en el Antiguo Testamento se les aplicaba "mara" se traducían como "rechazar" que se trata de un sinónimo espiritual de "amargura". Cuando empezamos a rechazar, enojarnos en extremo, a provocar y ser rebeldes, significa que la raíz de todo esto es la amargura, y cuando se manifiesta en el matrimonio daña el hogar porque es una enfermedad; pero en nuestra casa debe prevalecer la dulzura y no la amargura, y ser una vid donde nuestros hijos serán como ramas de higuera alrededor de nuestra mesa, siendo felices y no amargados. La amargura también tiene que ver con el conflicto que provoca la arrogancia, altivez y orgullo.
...y fueron amargura de espíritu para Isaac y para Rebeca. (Génesis 26:35 RV60)
Esaú tenía 4 esposas, pero las dos primeras le hicieron difícil la vida a Isaac y Rebeca, especialmente por no ser de su agrado. En el aspecto físico, vemos que existe amargura en el cuerpo cuando se nos cambia el PH y se vuelve acido en vez de alcalino; por ejemplo: una ulcera es un PH acido que afecta el cuerpo. La amargura del alma es ejemplifica en Ana, quien tenía amargura por no poder concebir hijos. Lo interesante es ver que en el anterior versículo los dos personajes tenían la amargura en el espíritu causado por la familia política. Muchos hogares tiene este problema y los agentes que causan esta amargura son miembros de la familia política compuesta por: cuñados, suegros, yernos, nueras, etc.
La amargura puede ser tan fulminante que incluso la Biblia nos muestra que Isaac se quedó ciego por la amargura. Nuevamente refiriéndonos al aspecto físico, vemos que una de las causas de la diabetes inicia por estrés o acontecimientos difíciles de afrontar que cambia el metabolismo del organismo, descontrolando los niveles de azúcar en el cuerpo hasta provocar incluso la ceguera. Por eso es necesario sanar la amargura, y esto se logra a través de la ministración de alma y con el árbol de vida, teniendo un verdadero encuentro con nuestro Señor Jesucristo.
Aunque la amargura puede provocar diabetes, tampoco significa que los diabéticos sean personas amargadas, sino que su enfermedad es el producto de acontecimientos que la psiquis no puede controlar y lo trasladan al cuerpo en forma de enfermedad, como la diabetes.
Aconteció que cuando Isaac envejeció, y sus ojos se oscurecieron quedando sin vista, llamó a Esaú su hijo mayor, y le dijo: Hijo mío. Y él respondió: Heme aquí. (Génesis 27:1 RV60)
Amargura también se describe como la respuesta emocional a una fuerte desilusión y pena del espíritu, por ejemplo: una traición por adulterio, provoca una amargura que podría llegar hasta el espíritu. Tenemos que evitar sobrevalorar a las personas, necesitamos poner nuestros ojos en el autor y consumador de la fe; porque los hombres podemos fallar, incluyendo los ministros de nuestra congregación; solamente existe uno que nunca nos falla, si no queremos desilusionarnos pongamos los ojos sólo Dios quien se manifiesta como Padre, Hijo y Espíritu Santo; El nunca nos desilusionará, y por lo tanto, nunca nos amargará. Isaac puso sus ojos en Esaú y cuando lo desilusionó él se quedó ciego.
Cuando vengan a nosotros con murmuraciones, no prestemos atención, porque La Biblia dice: cuando oigas que tu siervo habla mal de ti, no le pongas atención porque recuerda que tú también has hablado mal de otros.
Hoy también hablaré con amargura; porque es más grave mi llaga que mi gemido. (Job 23:2 RV60)
Según éste versículo, Job expresaba que estaba tan llagado que su voz no podía más. La rebelión, obstinación y necedad, son manifestaciones de la amargura cuando ésta se llega al límite; eso mismo se manifiesta en los hogares, en los hombres y en las mujeres; como ejemplo podemos ver cuando Dalila le redujo el alma a Sansón a total angustia. Se rompen los hogares a consecuencia de la amargura; pero en el Nombre de Jesús desarraigaremos toda amargura de nuestra casa.
La amargura también significa levadura, que puede entrar poco a poco y corromper todo lo que está al alrededor. En Israel había una costumbre que cuando se acercaba la fiesta de la Pascua, los padres tomaban un poco de levadura y la escondían dentro de la casa, y era premiado el niño que encontrara la levadura; de esta manera, la casa quedaba limpia. Esto significa que para encontrar la levadura (o los problemas) en nuestra casa, tenemos que tener corazón de niño y madurez de adulto para desarraigarlos de nuestra familia.
Necesitamos echar fuera la amargura y la levadura, porque se contagia y cuando una persona está amargada los demás se pueden contagiar también. Cuando uno de los miembros de la familia lleve la amargura a la casa, tendremos que desinfectar sus ropajes y cubrirlos con la Sangre del Señor Jesucristo para que anule toda raíz de amargura en nuestro hogar.

Lunes 05 de Septiembre de 2011 22:48Jorge Luis Rodrígue

sábado, 3 de septiembre de 2011

LA EXCELENCIA EN TODO.


Toda persona, se ocupa de hacer algo en la vida, trabajo, negocios, estudios, familia, religión. Etc. Para hacer muchas de estas cosas, es necesario aprender por medio de la enseñanza.  Hay algunos que vienen a la vida con ciertos talentos y dones, que también necesitan ser orientados para poder hacer buen uso de todos estos recursos. Toda persona que sabe hacer algo, es importante que lo hagan bien, muy bien, a esto es lo que se llama excelencia.
EL CRISTIANO VIVE TODA SU VIDA RELACIONANDOCE EN 3 ESFERAS.
EN EL HOGAR.
El matrimonio.
Con los hijos.
Con los padres, suegros.
Hermanos.
EN LA SOCIEDAD.
Trabajo.
Negocio.
Vecindad.
Estudios.
EN LO ESPIRITUAL.  
Ministerio, donde servimos.
Hermanos en la fe.
Otras

ELEMENTOS NECESARIOS PARA HACERLAS COSAS CON EXCELENCIA.
 Deseo
 Disposición.
 Amor.
 Dedicación.
Tiempo.
  Inversión.
  Sacrificio.
  Perseverancia.
  Paciencia.
TENEMOS QUE DAR LO MEJOR EN ESTAS 3 AREAS.

PARA PODER DAR LO MEJOR, TENEMOS QUE TENER EN MENTE, QUE LO QUE HACEMOS, LO HACEMOS COMO PARA EL SEÑOR.

TODO LO QUE HACEMOS CON EXCELENCIA, TIENE SU RECOMPENSA.

EJEMPLOS DE LA BIBLIA DE PERSONAJES QUE HICIERON LAS COSAS CON EXCELENCIA.
José. Gn. 37. En la casa de su amo.  En la cárcel.  Como gobernador en egipto.
Moisés. Como siervo de Dios. Como padre de familia.
Josué. Como siervo de Moisés. Como padre de familia.  Como líder.
David. En su familia, en su responsabilidad en el hogar.  Como súbdito de Saúl. Como rey.
Daniel. Como hijo de Dios.  Como profeta de Dios. Como súbdito de diferentes reyes.
Nuestro Señor Jesucristo. ejemplo en todas las areas de la vida
Los discípulos de Jesús. Con su familia. Con sus hermanos. Con sus paisanos. En la Iglesia.
La biblia menciona a varias mujeres que sirvieron a la obra de Dios. Jn. 8:1-3. Dorcas. Hch 9.

Pastor. Sergio Ixcoy Zárate.
Agosto 26 de 2011.
GRACIAS PASTOR POR CONSIDERAR BENDECIR AL PUEBLO DE DIOS
 
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